19/6/2010

Jesús es mi fuente de agua viva

Anoche mientras leía la Biblia en el capítulo 4 del libro de Juan, mi entendimiento se conectó con el Espiritu de Dios, son uno de esos momentos en los que, a través de la lectura vamos entrando en el conocimiento de la obra de DIOS, que de igual modo va obrando en nosotros desde adentro hacia fuera; tal y como se lo dice Jesus a la mujer samaritana, cuando él pidió agua y ella primeramente se hizo un jucio sobre las diferencias raciales y culturales que existencia entre ellos, pero como Jesús como conocía los pensamientos de aquella mujer le dio la siguente repuesta.

Jesus le dice (cita biblica)

Juan 4:10 Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.

Ella consideró como absurdo este argumento, ya que no podía imaginarse como saciaría la sed con el agua del pozo, porque no tenía un recipiente para sacarla, y como entonces Jesús le estaba hablando de un agua viva que quita la sed para siempre, a ella, esto le habría parecido una confrontación de Jesús hacia ella, porque era samaritana; y entonces se atrevió a contradecir a Jesús, diciéndole que el pozo frente al cual ella y él estaban había construido por Jacob; y que él toda su familia y sus animales se había beneficiado, del agua que este pozo.

Y Jesús replicó:

4:13 Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 4:14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Lo que Jesús le estaba ofreciendo, será su plan de vida terrenal y eterna, pero ella estaba enfocada en las diferencias que existían entre ellos y en las dificultades que ella tenía para sacar el agua. Muchas veces nosotros también nos enfocamos en estas mismas cosas que la samaritana, olvidándonos de que él, es el dueño de nuestras vidas y que todas las cosas están ordenadas en su perfecto orden, porque él tiene el control.

Es por ello, que debemos vivir en constante alabanza y gozo en el Señor, para que esa Agua Viva, se mantenga en constante movimiento dentro de nosotros; tal y como lo hacía David que danzaba y cantaba para el Señor y siempre pudo vencer las dificultades.

Reflexión: Señor has que more en mí siempre el deseo de alabarte y adorarte en todo tiempo, dejando que tu obres en mi vida como siempre lo has hecho, en el nombre de Jesus, Amén.

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